El Servicio Sismológico Nacional informó que, hasta las 20:00 horas del 29 de agosto de 2026, se han contabilizado 2,169 réplicas derivadas del sismo de magnitud 7.4 ocurrido el 17 de julio en Ciudad Hidalgo, Chiapas. Este fenómeno mantiene en constante vigilancia a las autoridades de la región. Detalles del comportamiento sísmico De acuerdo con el reporte oficial, el movimiento telúrico principal alcanzó una magnitud de 7.4, generando una serie de ajustes en la corteza terrestre. Estas secuencias de movimientos secundarios son fenómenos esperados tras un sismo de gran magnitud, conforme a los registros históricos observados en la zona fronteriza del sur del país. La réplica de mayor intensidad registrada en este periodo alcanzó una magnitud de 6.5. Los especialistas del instituto señalan que la frecuencia de estos eventos ha mostrado una tendencia a la baja con el paso de las semanas, aunque la actividad continúa siendo perceptible para los habitantes de diversos municipios chiapanecos. Contexto y antecedentes La zona donde se localizó el epicentro, cerca de Ciudad Hidalgo, es históricamente una de las regiones con mayor actividad sísmica en México debido a la interacción de las placas tectónicas de Cocos y del Caribe. Este proceso geológico es un fenómeno natural que ocurre de manera recurrente en el territorio nacional. Las instituciones encargadas del monitoreo geológico aseguran que no es posible predecir con exactitud cuándo cesarán estos movimientos. Por ello, la información técnica se actualiza periódicamente para ofrecer un panorama claro sobre el comportamiento de la tierra y reducir la incertidumbre entre la población que reside en las áreas cercanas al epicentro. Cronología de eventos El registro acumulado presenta una serie de datos relevantes sobre la actividad detectada por los sensores del organismo oficial: 17 de julio: Sismo principal de 7.4. 29 de agosto: Acumulado de 2,169 réplicas. Magnitud máxima de réplica: 6.5. Corte del reporte: 20:00 horas. La acumulación de estos eventos forma parte de la respuesta natural del suelo tras una ruptura de gran escala. Aunque la mayoría de las réplicas son de baja intensidad y pasan desapercibidas para la población, el monitoreo constante es vital para comprender la evolución de la falla y garantizar la seguridad de las comunidades locales.
Fuente: Plano Informativo






