El gobierno de Estados Unidos ha reconocido oficialmente el despliegue de tecnología con capacidades militares en el espacio sideral, un movimiento que subraya la evolución de la competencia global hacia nuevas dimensiones. De acuerdo con el doctor Javier Oliva Posada, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, este anuncio formaliza una dinámica que ha estado presente durante años y que ahora se integra en la estrategia de seguridad de las grandes potencias. Geopolítica en órbita: La batalla silenciosa por las telecomunicaciones globales El especialista explicó que, aunque el concepto de geopolítica suele asociarse a elementos tangibles de la geografía terrestre, el espacio sideral se ha convertido en el escenario de una nueva disputa por el poder. El control de las órbitas donde operan los satélites artificiales es fundamental para la transmisión de voz, imagen y datos, así como para la navegación aérea. «La carrera armamentística no se ha detenido y jamás se va a detener. Desde la invención del fuego hasta la fecha, el desarrollo de la tecnología con aplicación militar es una constante», señaló Oliva Posada. El experto detalló que este despliegue no implica necesariamente la colocación de misiles en órbita, sino el uso de satélites equipados con tecnología específica para interferir en las capacidades de comunicación de otros países. «Este tipo de armas tiene que ver con la transmisión de rayos láser ultravioleta para neutralizar a su vez a otros satélites. Son satélites que emiten ondas electromagnéticas para neutralizar a otros satélites que acumulan información», puntualizó el catedrático. El factor de los comandos aeroespaciales ante el vacío legal internacional La oficialización de estas capacidades coincide con la existencia del Comando Aeroespacial en la Junta de Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, una fuerza que opera con una estructura similar a la del ejército o la armada. Según el analista, este reconocimiento también responde a dinámicas internas del sistema político estadounidense y a la competencia tecnológica frente a naciones como China, Rusia e India, países que también han avanzado en sus programas espaciales. Ante este escenario, el papel de los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas parece limitado. El especialista advirtió que la falta de recursos y los procesos internos de sucesión en dichas instituciones dificultan una regulación efectiva sobre el uso del espacio, dejando un vacío legal donde incluso empresas privadas podrían estar ocupando espacios orbitales que corresponden a otras naciones.
Fuente: Plano Informativo







