Mientras a nivel global continúa la disminución de las poblaciones de fauna silvestre, algunas especies muestran signos importantes de recuperación en México, indicó el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
Al presentar el Informe Planeta Vivo 2026, la organización destacó entre ellas al borrego cimarrón, el cocodrilo de pantano, con una población estable de 74 mil individuos, y la tortuga verde. También reportó un incremento del área ocupada por la mariposa monarca durante su estancia en el País.
El informe, que se publica cada dos años y alcanza su edición número 16, analiza 35 mil 803 tendencias poblacionales de 5 mil 790 especies de vertebrados, entre anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles.
Entre 1970 y 2022, el tamaño promedio de las poblaciones monitoreadas disminuyó 73 por ciento. El descenso más pronunciado ocurrió en los ecosistemas de agua dulce, con 85 por ciento, seguidos de los terrestres, con 69, y los marinos, con 59 por ciento.
A nivel regional, América Latina y el Caribe registraron la mayor caída, con 95 por ciento. La principal amenaza para las especies es la pérdida y degradación del hábitat, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
Sin embargo, WWF destacó que cerca de la mitad de las poblaciones analizadas se mantiene estable o crece.
Entre los casos de recuperación están los tigres silvestres en Asia, cuya población pasó de 3 mil 200 ejemplares en 2010 a 5 mil 700 en 2025, así como el atún rojo y la tortuga verde, que pasó de la categoría de «en peligro» a «preocupación menor».
«La biodiversidad sigue degradándose a un ritmo alarmante. Sin embargo, en medio de estos descensos pronunciados, hay motivos para la esperanza», señaló María José Villanueva, directora general de WWF México. «Donde la gente ha hecho el trabajo, la vida silvestre ha regresado», agregó.
Para ampliar los avances en conservación, la organización advirtió que deben transformarse los sistemas alimentario, energético y financiero, que impulsan la pérdida de hábitat, el cambio climático y el financiamiento de actividades perjudiciales para la naturaleza.
El informe señala que la brecha anual para financiar la protección de la biodiversidad asciende a 942 mil millones de dólares.
En América Latina también hay señales de recuperación. En Perú, el monitoreo con cámaras trampa identificó 75 jaguares en la Amazonía de Madre de Dios entre 2023 y 2024.
En Panamá, medidas para evitar colisiones entre barcos y ballenas jorobadas redujeron 93 por ciento la probabilidad de esos accidentes en dos años.
Entre agosto y noviembre, cuando pueden registrarse hasta 350 ejemplares por temporada en el Golfo de Panamá, se estableció un límite de velocidad de 10 nudos para las embarcaciones.
WWF sostuvo que estos casos demuestran que la fauna puede recuperarse cuando se reducen las amenazas y se mantienen las acciones de conservación, aunque advirtió que es necesario ampliar los esfuerzos para revertir la tendencia mundial.
Fuente: Plano Informativo





